
En los albores del siglo XIX, mientras España se debatía en un torbellino de inestabilidad política y conflictos bélicos, surgió una institución que marcaría un hito en la historia económica del país.
El 20 de octubre de 1831, en medio de una época convulsa durante el reinado de Fernando VII, tuvo lugar la primera sesión de la recién creada Bolsa de Madrid.
Este acontecimiento sembró las semillas de lo que hoy conocemos como el mercado de valores español, un pilar fundamental en la canalización del ahorro y la inversión productiva.
La bolsa de valores en España
La creación de la Bolsa de Madrid no fue un acto fortuito, sino el fruto de una necesidad apremiante de canalizar la ingente deuda pública que aquejaba al país.
En aquel entonces, la deuda española ya se negociaba en las plazas de París y Londres, lo que evidenciaba la urgencia de establecer un mercado propio.
Aunque la idea de una bolsa de valores en España había sido concebida años atrás, no fue hasta 1831 cuando se materializó gracias a la aprobación de la Ley de creación y organización de la Bolsa de Madrid.
Antecedentes y primeros pasos
Antes de la Bolsa de Madrid, España contaba con una larga tradición de centros de contratación y lonjas, lugares donde los comerciantes se reunían para intercambiar productos y alcanzar acuerdos.
Estos antecedentes medievales, junto con la existencia de corredores de cambio y vales reales desde el siglo XVI, sentaron las bases para el desarrollo de un mercado organizado de valores.
Los primeros años de la Bolsa de Madrid estuvieron estrechamente ligados a la negociación de la deuda estatal.
Las empresas cotizadas tenían una representación testimonial, y sus títulos se encontraban en un estado de desprestigio generalizado. No obstante, esta situación comenzó a cambiar a medida que la economía española se fortalecía y las sociedades anónimas ganaban terreno.
El auge de las empresas cotizadas
A partir de mediados del siglo XIX, la Bolsa de Madrid experimentó un crecimiento significativo en el número de empresas cotizadas. La aprobación de leyes como la Ley de Ferrocarriles de 1855 y la Ley de Bancos y Sociedades facilitó la aparición de sociedades anónimas y su posterior ingreso en el mercado bursátil.
En 1868, la lista de empresas cotizadas en la Bolsa de Madrid se había diversificado considerablemente.
Además del Banco de España, nueve bancos o sociedades de crédito, diecisiete empresas de ferrocarriles y treinta y cuatro empresas mineras y de servicios públicos formaban parte del selecto grupo de valores negociados.
El papel crucial de la inversión extranjera
La presencia de inversores extranjeros desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la Bolsa de Madrid.
Familias como los Rothschild y los Péreire encontraron facilidades para desarrollar sus negocios en un país que buscaba atraer capitales y conceder créditos. Esta inyección de capital foráneo impulsó sectores clave como los ferrocarriles y la minería, lo que a su vez estimuló la actividad bursátil.
Superando adversidades: Guerras y crisis
A lo largo de su historia, la Bolsa de Madrid ha tenido que sortear numerosos obstáculos y períodos turbulentos. La pérdida de las colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898 provocó una caída del 20% en los precios de las acciones, pero la Bolsa logró recuperarse y continuar su expansión.
Durante la Primera Guerra Mundial, la Bolsa de Madrid permaneció abierta y experimentó un periodo de crecimiento.
Sin embargo, el crac de la Bolsa de Nueva York en 1929 desencadenó años de inestabilidad, agravados por la dictadura de Primo de Rivera y la agitación política y social que precedió a la Guerra Civil española.
El renacimiento tras la Guerra Civil
Después de permanecer cerrada durante la contienda bélica entre 1936 y 1940, la Bolsa de Madrid reabrió sus puertas el 5 de marzo de 1940.
La llegada del sector inmobiliario animó a los inversores, dando inicio a un ciclo alcista que se vio interrumpido por la Segunda Guerra Mundial, pero que se retomó tras la apertura de España al exterior en 1953.
La modernización: Ley del Mercado de Valores y avances tecnológicos
La Ley del Mercado de Valores de 1988 (Norma derogada, con efectos de 13 de noviembre de 2015, por la disposición derogatoria única. a) del Real Decreto Legislativo 4/2015, de 23 de octubre. Ref. BOE-A-2015-11435.) marcó un punto de inflexión en la modernización de la Bolsa de Madrid.
Los tradicionales agentes de cambio y Bolsa fueron sustituidos por sociedades y agencias de valores, lo que abrió el negocio y facilitó la expansión internacional.
Las mejoras técnicas, como la introducción de la negociación electrónica en 1988 y la creación del Ibex 35 en 1992, impulsaron la eficiencia y la liquidez del mercado. Además, la regulación de fondos de inversión en 1990 y las primeras privatizaciones de empresas públicas atrajeron a un mayor número de inversores minoristas.
La consolidación y expansión internacional
En los últimos años, la Bolsa de Madrid ha experimentado una consolidación y una mayor integración en los mercados globales.
La creación de Bolsas y Mercados Españoles (BME) en 2002 y su posterior salida a bolsa en 2006 fueron hitos significativos en este proceso.
Actualmente, la Bolsa de Madrid se encuentra en una posición privilegiada, con volúmenes de contratación récord y una capitalización bursátil en constante crecimiento.
Sin embargo, el sector enfrenta desafíos como la creciente consolidación internacional y la necesidad de ganar tamaño para no quedar rezagado en un entorno cada vez más competitivo.
Primera empresa en entrar en bolsa en España
La primera empresa española en debutar en la Bolsa de Madrid fue la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante, también conocida como MZA.
Esta compañía ferroviaria pionera se cotizó en la Bolsa de Madrid en 1831, convirtiéndose en la primera experiencia de la bolsa de valores en España y marcando el inicio del mercado de valores en el país.
La entrada de MZA en la Bolsa de Madrid fue un hito trascendental, ya que abrió las puertas a otras empresas para acceder a los mercados de capitales y obtener financiación para sus proyectos de expansión.
Este acontecimiento sentó las bases para el posterior desarrollo y crecimiento de la bolsa española de valores, convirtiéndola en un pilar fundamental de la economía nacional.
Por qué es importante entrar en bolsa en España
Entrar en la bolsa de valores española ofrece numerosas ventajas y beneficios para las empresas.
En primer lugar, les brinda acceso a una fuente de financiación adicional, lo que les permite obtener los recursos necesarios para financiar sus planes de crecimiento, inversiones y proyectos de expansión.
Además, la cotización en bolsa proporciona mayor visibilidad y prestigio a las empresas, lo que puede traducirse en una mejor reputación y mayores oportunidades de negocio.
Las empresas cotizadas también gozan de una mayor transparencia y están sujetas a regulaciones más estrictas, lo que aumenta la confianza de los inversores y stakeholders.
Por otro lado, la entrada en bolsa permite a los accionistas originales diversificar su riesgo y obtener liquidez para sus participaciones, facilitando la transmisión de la propiedad y la sucesión generacional en empresas familiares.
Cómo salir a bolsa en España
El proceso de salida a bolsa en España, conocido como Oferta Pública de Venta (OPV) o Oferta Pública de Suscripción (OPS), implica una serie de pasos y requisitos que las empresas deben cumplir y que incluyen aspectos como:
- Preparación y cumplimiento de requisitos: La empresa debe cumplir con los requisitos legales y financieros establecidos por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y las normas de la bolsa de valores en la que desea cotizar.
- Selección de asesores y coordinadores: Es necesario contratar a asesores financieros, legales y de auditoría como Van Corporate para guiar el proceso y preparar la documentación necesaria.
- Elaboración del folleto informativo: Se debe preparar un folleto informativo detallado que describa la empresa, su situación financiera, estrategia y riesgos asociados.
- Aprobación de la CNMV: El folleto informativo debe ser aprobado por la CNMV antes de proceder con la oferta pública.
- Fijación del precio y colocación de acciones: Se determinará el precio de las acciones y se procederá a la colocación entre inversores institucionales y minoristas.
- Admisión a cotización: Una vez completada la oferta, las acciones de la empresa serán admitidas a cotización en la bolsa de valores correspondiente.
Asesoramiento profesional Van Corporate para salir a bolsa en España
Dado que el proceso de salida a bolsa en España es complejo y requiere una planificación meticulosa, es fundamental contar con el asesoramiento profesional de expertos en el mercado de valores.
Van Corporate, empresa líder en asesoramiento financiero en Madrid, ofrecemos a grandes empresas servicios especializados para guiar a las diferentes compañías en su camino hacia la bolsa de valores.
Como boutique exclusiva de asesoramiento financiero en Madrid, Van Corporate gozamos de una profunda experiencia en el mercado bursátil español, estando familiarizados con todos los aspectos legales, regulatorios y operativos involucrados en el proceso de salida a bolsa.
Además, Van Corporate disponemos de servicios de asesoramiento financiero en otras áreas clave, como la gestión de patrimonio, la planificación fiscal y la reestructuración empresarial.
Todo ello nos convierte en un socio estratégico de confianza para las empresas que buscan maximizar su valor y alcanzar el éxito en el mercado bursátil.
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